CONVERSACIONES CON MI GATO: Revolera, de David de Molay
VEINTIUNO DE SEPTIEMBRE Caballos marrones con crespones de ocre y hojas marchitas, en cortejo de pompa, por el cielo se alejan hacia donde entierran a las estaciones que mueren, llevando yaciente al cálido verano: muerto de calor. Con el rigor y puntualidad del fiel mayordomo, el veintiuno de septiembre, citando al otoño en el requiebro, loca la brisa corre la voz por la campiña, galopa la trilla en las eras, retornan las golondrinas buscando nidos de amor, los besos saben a jedrea, a manzanas de original pecado, a heno recién cortado, a lavanda, a olivas amargas: es veintiuno de septiembre. El otoño suscita a la contemplación y la lágrima fácil viene, la nostalgia permanece, no hay estación que se la lleve, ni meteoro que pueda con los escarceos amorosos del verano, ni siquiera el veintiuno de septiembre. Cuando el tiempo cumpla su promesa y su cometido, caballos grises con crespones de plata y estrellas de nieve, en cortejo de pompa vendrán a la cita, otro vein...